¿CÓMO VA? CÓMO LO ESTÁ HACIENDO? QUÉ SIGUE DESPUES DE ESTO?
LAS PREGUNTAS EN
TORNO A LA EVALUACIÓN
Al revisar este nuevo recorrido por nuestro Curso sobre
Evaluación y especialmente en tiempos de pandemia y en entornos virtuales de
aprendizaje, aparecen y se multiplican los “pensares” y “sentires” al respecto
y especialmente interrogantes.
Es necesario instalar la pedagogía de la pregunta antes que
la pedagogía de la respuesta. En primera instancia, me pregunto ¿Cómo adaptamos la evaluación presencial a
lo digital? ¿Es posible pasar del “territorio” de la presencialidad al
“territorio” de lo digital sin revisar o cuestionar cuales son las prácticas de
evaluación? ¿Cuáles son esas prácticas que más favorecen el aprendizaje y
dentro de éste la AUTOREGULACIÓN a nuestros estudiantes? Sabemos que no se trata de reemplazar simplemente
el medio o el instrumento tecnológico, sino fundamentalmente de revisar nuestra
concepción sobre evaluación o dicho en
forma sencilla:
¿Para qué evaluamos?
¿Por qué evaluamos?
La RETROALIMENTACION,
nos moviliza a pensar especialmente en nuestras experiencias previas, y también
en las experiencias que tendremos que construir para los próximos años, en
escenarios mediados con tecnologías y especialmente si contamos con cursos
numerosos y muchos a la vez. Dicho esto, aclaro que mi preocupación más
importante tiene que ver con desaprender algunos mecanismos y procedimientos
que hemos internalizado con respecto a la evaluación y que la virtualidad nos propone y en algunos
casos, la pandemia nos impone.
Sin lugar a dudas el centro de esta reflexión es la
RETROALIMENTACIÓN. En el caso de esta última semana
particularmente, nos ha puesto en la
situación doble de ser estudiantes y esperar ansiosos la retroalimentación del otro, y también en
el rol de ser docente, nos ha desafiado a
hacer una retroalimentación que motive a seguir aprendiendo y mejorar lo aprendido, pero como dice Rebeca Anijovich,
explicando claramente qué es lo que debe mejorar nuestro alumno cuando le damos
una devolución de esta naturaleza.
Quizás, en esta doble perspectiva es donde se aprecia con
mayor énfasis el famoso lema “aprender a
aprender” que tanto nos repetimos y nos repitieron cuando hace muchos años,
nos/me tocó atravesar uno de los primeros cambios fuertes dentro de la
educación.
Es indudable que uno de los más significativos logros que he podido alcanzar en este tiempo es el
de poner en duda tantas certezas que se van construyendo a lo largo de ejercer
la docencia. Y una de las “certezas” que muchos docentes tienen/teníamos es que
la evaluación era sinónimo de calificar y por carácter transitivo, aprobar o
desaprobar la asignatura. Nuestra conciencia quedaba tranquila puesto habíamos
dado un veredicto acerca de lo aprendido que se traducía en una nota o
calificación (numérica o conceptual).
Sin embargo, al vivenciar la retroalimentación (como
estudiante y como docente) aparece una instancia o momento de gran potencia
tanto para el que enseña, porque nos hace conscientes de aquello que a nosotros
nos pareció muy claro cuando lo presentábamos y vemos que no ha sido
comprendido por nuestros alumnos. Y es muy potente también para el estudiante,
en cuanto existe una verdadera devolución que se personaliza, que lo identifica
con sus logros y con sus dificultades pero no lo abandona en una simple
calificación, sino que lo acompaña en su proceso de aprendizaje.
Hace muchos años que leí una frase de Miguel Santos Guerra
que me generó muchos interrogantes y hasta me resultó confusa en primer
momento. Esa frase que pertenece a uno
de sus libros, es “Evaluar es comprender”… creo que sintetiza en buena medida
la acción de retroalimentación que hacemos frente a cada estudiante.
A su vez, cuando analizo los ¿Por qué evaluamos? Es
indudable que surgen numerosas funciones de la evaluación: diagnóstico,
predicción, registro, devolución y orientación, selección, clasificación hasta
llegar a la certificación, acreditación y promoción. Es indudable que es un proceso en su
naturaleza “complejo y controvertido” si nos atenemos a esa multiplicidad de
funciones que se le asignan. Como así también, tal como expresa, Anijovich, acerca de que se ha sobrevalorado
la función de control de la evaluación
que se ejecuta en la aprobación, reprobación, y promoción, creo que también tiene un efecto notable en cuanto
pone en cuestión o interpela a todo el proceso educativo.
En este video Rebeca Anijovich, pone el acento en la evaluación formativa y explica cómo en nuestro contexto de pandemia, estamos frente a la oportunidad de "instalar un modo de evaluar distinto"
Espero sea un motivo para continuar aprendiendo....
https://youtu.be/UMBwjzNW4Qw