miércoles, 23 de septiembre de 2020

 


¿CÓMO VA? CÓMO LO ESTÁ HACIENDO? QUÉ SIGUE DESPUES DE ESTO?

LAS PREGUNTAS EN TORNO A LA EVALUACIÓN

Al revisar este  nuevo recorrido por nuestro Curso sobre Evaluación y especialmente en tiempos de pandemia y en entornos virtuales de aprendizaje, aparecen y se multiplican los “pensares” y “sentires” al respecto y especialmente interrogantes.

Es necesario  instalar la pedagogía de la pregunta antes que la pedagogía de la respuesta. En primera instancia, me pregunto   ¿Cómo adaptamos la evaluación presencial a lo digital? ¿Es posible pasar del “territorio” de la presencialidad al “territorio” de lo digital sin revisar o cuestionar cuales son las prácticas de evaluación? ¿Cuáles son esas prácticas que más favorecen el aprendizaje y dentro de éste  la AUTOREGULACIÓN  a nuestros estudiantes?  Sabemos que no se trata de reemplazar simplemente el medio o el instrumento tecnológico, sino fundamentalmente de revisar nuestra concepción  sobre evaluación o dicho en forma sencilla:

¿Para qué evaluamos? ¿Por qué evaluamos?


 

 La RETROALIMENTACION, nos moviliza a pensar especialmente en nuestras experiencias previas, y también en las experiencias que tendremos que construir para los próximos años, en escenarios mediados con tecnologías y especialmente si contamos con cursos numerosos y muchos a la vez. Dicho esto, aclaro que mi preocupación más importante tiene que ver con desaprender algunos mecanismos y procedimientos que hemos internalizado con respecto a la evaluación  y que la virtualidad nos propone y en algunos casos, la pandemia nos impone.

Sin lugar a dudas el centro de esta reflexión es la RETROALIMENTACIÓN.  En  el caso de esta última semana particularmente,  nos ha puesto en la situación doble de ser estudiantes y esperar ansiosos  la retroalimentación del otro, y también en el rol  de  ser docente, nos ha desafiado a hacer una retroalimentación que motive a seguir aprendiendo y mejorar  lo aprendido, pero como dice Rebeca Anijovich, explicando claramente qué es lo que debe mejorar nuestro alumno cuando le damos una devolución de esta naturaleza.

Quizás, en esta doble perspectiva es donde se aprecia con mayor énfasis  el famoso lema “aprender a aprender” que tanto nos repetimos y nos repitieron cuando hace muchos años, nos/me tocó atravesar uno de los primeros cambios fuertes dentro de la educación.

Es indudable que uno de los más significativos logros  que he podido alcanzar en este tiempo es el de poner en duda tantas certezas que se van construyendo a lo largo de ejercer la docencia. Y una de las “certezas” que muchos docentes tienen/teníamos es que la evaluación era sinónimo de calificar y por carácter transitivo, aprobar o desaprobar la asignatura. Nuestra conciencia quedaba tranquila puesto habíamos dado un veredicto acerca de lo aprendido que se traducía en una nota o calificación (numérica o conceptual).

Sin embargo, al vivenciar la retroalimentación (como estudiante y como docente) aparece una instancia o momento de gran potencia tanto para el que enseña, porque nos hace conscientes de aquello que a nosotros nos pareció muy claro cuando lo presentábamos y vemos que no ha sido comprendido por nuestros alumnos. Y es muy potente también para el estudiante, en cuanto existe una verdadera devolución que se personaliza, que lo identifica con sus logros y con sus dificultades pero no lo abandona en una simple calificación, sino que lo acompaña en su proceso de aprendizaje.

Hace muchos años que leí una frase de Miguel Santos Guerra que me generó muchos interrogantes y hasta me resultó confusa en primer momento.  Esa frase que pertenece a uno de sus libros, es “Evaluar es comprender”… creo que sintetiza en buena medida la acción de retroalimentación que hacemos frente a cada estudiante.

A su vez, cuando analizo los ¿Por qué evaluamos? Es indudable que surgen numerosas funciones de la evaluación: diagnóstico, predicción, registro, devolución y orientación, selección, clasificación hasta llegar a la certificación, acreditación y promoción.  Es indudable que es un proceso en su naturaleza “complejo y controvertido” si nos atenemos a esa multiplicidad de funciones que se le asignan. Como así también, tal como expresa,  Anijovich, acerca de que se ha sobrevalorado la función de  control de la evaluación que se ejecuta en la aprobación, reprobación, y promoción, creo que  también tiene un efecto notable en cuanto pone en cuestión o interpela a todo el proceso educativo. 

En este video Rebeca Anijovich, pone el acento en la evaluación formativa y explica cómo en nuestro contexto de pandemia, estamos frente a la oportunidad de "instalar un modo de evaluar distinto"

Espero sea un motivo para continuar aprendiendo....

https://youtu.be/UMBwjzNW4Qw

 

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