REFLEXIONES EN TORNO A LA
PLANIFICACIÓN INVERSA EN TIEMPOS DE REVOLUCIÓN DIGITAL
La historia vuelve a
repetirse???? O es la gran oportunidad para los docentes que
deciden realmente profesionalizar su tarea?
Comienzo mi reflexión en esta
oportunidad apelando a una frase de un tango. Ese tango se llama “Por la
Vuelta” (Cadícamo - Tinelli)[1], y en realidad se hizo famoso, por un
verso muy reconocido…”la historia
vuelve a repetirse…” Los invito a escucharlo en la voz de Lito Nebbia y
presentado por el mismo Cadícamo.
Pero en este caso le agregué signos de
interrogación. ¿ La historia vuelve a repetirse….?
Esta frase apareció en mi mente rápidamente cuando leía
acerca de la Planificación inversa (Understandig by desing). Especialmente cuando encontré la nueva
taxonomía de Bloom pero para la Era Digital (Churches, 2008). A la vez iba
reparando en las experiencias que he tenido a lo largo de mi trabajo docente….
Pero ahora con más años y algo más de formación…
Les decía, me encontré recordando aquellas primeras
planificaciones por objetivos (siguiendo la Taxonomía de Bloom) cuando empecé
mi tarea como profesora de nivel secundario dando Biología…. Y también
recordando la frustración de que la planificación había quedad hermosa en un
papel, pero mis alumnos/as habían aprendido poco o nada.
De manera que recurriendo a mi
pregunta del encabezado…. Estaremos repitiendo aquella historia de preocupación
por hacer que la planificación sea lo más ajustada a los requisitos
tecnocráticos o nos estamos planteando realmente un tema de fondo, para el
trabajo docente como es la planificación?
Y entonces recurrí a un texto de
Inés Dussel (2011) en su presentación dentro del VII Foro Latinoamericano de
Educación, llamado “Aprender y enseñar en la cultura digital”, que ella denomina “¿Vino viejo en odres
nuevos? Debates sobre los cambios en las formas de enseñar y aprender con
nuevas tecnologías”, que suelo leer
frecuentemente y que me ayuda a pensar en estos cambios que se dan en educación
y que nos atraviesan especialmente, particularmente a los docentes. Sobre todo
a los docentes que tenemos preocupación constante porque nuestros estudiantes
aprendan. Dussel explica en este
artículo cómo estarían operando estos cambios en la era digital dentro de la
educación y plantea dos posiciones. La primera, sería que para algunos
educadores “los medios digitales proporcionan más y mejores recursos para la enseñanza y permiten
un mayor control de la acción de los alumnos sobre todo si están en línea y con
programas que permiten hacer un seguimiento pormenorizado. Para ellos se trata
de hacer algo similar a las operaciones que se hacen con los libros, cuadernos
y carpetas.(Dussel – p. 15). Es decir,
el cambio consiste en una mejora de lo que se venía haciendo, y no en una
transformación profunda en el hacer docente. Para otros docentes, en este mismo
artículo, se indica que “…estamos ante
una innovación de gran envergadura en formas de producir y circular los
conocimientos. Para este segundo grupo no es un cambio de formas ni de grados;
es, antes que nada, una reestructuración de lo que entendemos por conocimiento,
de las fuentes y los criterios de verdad y de los sujetos autorizados y
reconocidos como productores de conocimiento. “ (Dussel- p.16)
Si bien es cierto que existen
partidarios de ambas posiciones, también es cierto que hoy, la mayoría tiende
a inclinarse por la segunda postura. Y
es aquí donde quiero hacer hincapié. Me permito una licencia que viene dada
justamente por el tiempo transcurrido en contacto con el aula. Es muy
importante que los docentes seamos conscientes que más que una tarea
tecnocrática y rutinaria como a veces concebimos a la planificación, ésta se
configura en una herramienta clave para que lo que sucede en el aula (virtual o
presencial), sea realmente aprendizaje. Además de poner el acento en los verbos,
nos deberíamos proponer abocarnos a pensar los resultados del aprendizaje que queremos lograr o mejor dicho,
que deberían lograr nuestros estudiantes. Y en esto la Planificación invertida
nos ayuda de manera relevante.
Aquí es donde el saber docente,
la profesión docente, no puede desconocerse, relativizando su importancia. Es cierto que, en las palabras de muchos docentes, “yo sé lo
tengo que dar”, es decir, somos expertos en el contenido de nuestras
disciplinas. Pero también es necesario e
importante e imprescindible hacer
consciente, explícito, qué resultados de
esa intervención docente intentamos lograr. La profesión docente nos exige
además de saber, saber hacer, y el ser
que nos hace tal vez un profesión vital para la creación de bienes culturales,
para la revolución tecnológica, la revolución productiva, para la
producción científica, puesto que somos aquellos que formamos a los
protagonistas de todos estos cambios.
Agrego una cita de Eduardo Levi
Yeyati en su último libro: “Después del trabajo. El empleo argentino en la
cuarta revolución industrial” (2018) cuando explica que entre las profesiones
que no podrán desaparecer, está la del docente, dado que:
“la docencia, es uno de los trabajos del futuro. No solo porque la
educación será central en la carrera entre la tecnología y el empleo, sino
porque es una ocupación menos proclive a la digitalización de lo que se prevé…..
…¿Cómo definir, codificar y programar las habilidades blandas –aquellas que
requieren de un alto nivel de inteligencia emocional- necesarias para ganar la
atención de un niño o de un joven, para seducirlo en la búsqueda de
conocimiento, para reaccionar, a veces instintivamente, cuando un estudiante se
traba o se frustra o se distrae con problemas
cotidianos? Sin la empatía que se
traduce en cada acto educativo de los docentes, no habrá aprendizaje…. (Levi
Yeyati – Pág. 58)
En síntesis, apuesto y deseo
fervientemente que en esta nueva revolución digital que nos atraviesa como
sociedad y en la cual los docentes estamos llamados a ser protagonistas,
podamos reinventarnos y resignificar nuestra profesión docente.
Comparto el link de mi presentación personal como docente de un espacio curricular que debería integrar saber, saber hacer y ser en la formación de directores de Centros de Formación Profesional.
https://soundcloud.com/user-871990219
https://soundcloud.com/user-871990219
[1]
Enrique Cadícamo (1900-1999) poeta, compositor
argentino de numerosos tangos, es el autor de la letra y José Tinelli (1911-1960) es un prestigioso pianista, compositor y
director de orquesta, es el autor de la
música de este tango creado en 1937. Un dato curioso, José es tío de Marcelo
Tinelli.



